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Arousa · Marisqueo

Crisis de la almeja en Arousa: las lonjas pierden 2,5 millones en 2026 por el temporal y las lluvias

Las subastas de almeja han caído casi un 39 % respecto a 2025 y la Xunta responde con un plan de 22,7 millones para regenerar los bancos marisqueros. La zamburiña, en cambio, sube con fuerza.

Detalle de la escultura Homenaxe á muller mariscadora, en Rianxo, con una cesta sobre la cabeza y la ría de Arousa al fondo
Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga) · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El invierno de temporales y lluvias persistentes está pasando factura a la ría de Arousa. Las lonjas de la Zona III han facturado en lo que va de 2026 unos 55,5 millones de euros, frente a los 58 millones del mismo periodo de 2025: 2,5 millones menos, según los datos de PescadeGalicia recogidos por Atlántico.

El principal responsable es la almeja. La mortandad en los bancos marisqueros ha reducido las capturas y ha obligado a las cofradías a priorizar la recuperación del recurso, mientras la zamburiña mejora sus cifras y el sector mira a la campaña de Navidad para recuperar terreno.

Cuánta almeja se ha vendido en las lonjas de Arousa

Hasta octubre se habían subastado 531.032 kilos de almeja, frente a los 867.115 kilos de 2025. Son 336.083 kilos menos, un descenso próximo al 39 % que equivale a unos cuatro millones de euros de ingresos que no han llegado a las cofradías por esta especie.

Ni siquiera la almeja japonesa, que resiste mejor que otras variedades los episodios de baja salinidad, se ha librado: sus capturas han pasado de unas 751 toneladas a aproximadamente la mitad.

Por qué las lluvias matan la almeja

Las precipitaciones intensas hacen crecer el caudal de los ríos, que vierten grandes cantidades de agua dulce en las rías. Con menos salinidad, los bivalvos como la almeja y el berberecho sufren y pueden morir en masa.

La Xunta ya había documentado el fenómeno: sus informes de 2024 vincularon salinidades excepcionalmente bajas con fuertes pérdidas en distintos bancos gallegos. En febrero y marzo de 2026, la Consellería do Mar volvió a alertar por las lluvias persistentes y puso en marcha muestreos extraordinarios para medir los daños.

El problema no es solo lo que llega a la lonja: también está en juego la recuperación de los bancos y el sustento de quienes viven de extraer el marisco.

Una recuperación que puede alargarse años

Volver a faenar cuando mejora el tiempo no basta. Los bancos necesitan recuperar población y densidad, y los bivalvos tardan en alcanzar la talla comercial, por lo que la Consellería do Mar advierte de que los efectos de una mortandad pueden prolongarse varios años.

También pesan la disponibilidad de semilla, la calidad del sustrato y las condiciones ambientales. La Xunta financia investigaciones para mejorar la supervivencia de la almeja japonesa y el berberecho ante la baja salinidad, como el proyecto Biorem, con cerca de 700.000 euros, para identificar qué factores ayudan a recuperar la productividad sin comprometer la sostenibilidad de los bancos.

El plan de 22,7 millones de la Xunta para los bancos marisqueros

En marzo de 2026, la Xunta anunció un plan de 22,7 millones de euros para recuperar los bancos dañados por los temporales. De ellos, 19,2 millones se canalizarán mediante convenios con cofradías y entidades gestoras de planes de marisqueo, para sembrar ejemplares, limpiar y acondicionar el sustrato, restaurar hábitats y controlar depredadores.

El plan incluye además 1,5 millones para repoblar especies y otros dos millones para proyectos de conservación y restauración de la biodiversidad marina. La Administración quiere combinarlo con ayudas al sector y con trabajos remunerados para las personas mariscadoras que participen en la regeneración.

En las zonas con mortalidad moderada o severa, la extracción puede suspenderse temporalmente. Reduce los ingresos a corto plazo, pero protege a los ejemplares supervivientes. En Vilanova de Arousa, la Cofradía de A Pastoriza recibió 610.000 semillas de almeja japonesa y babosa para sembrar en O Esteiro, una de las zonas afectadas, con financiación del Concello y de la Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro.

La zamburiña sube mientras el mejillón y la vieira retroceden

No todo son malas noticias en las lonjas: las ventas de zamburiña han alcanzado las 172 toneladas, cerca de un 70 % más que en la campaña anterior, con la lonja de Cambados como uno de los puntos clave. Aun así, no basta para compensar el hundimiento de la almeja.

El mejillón también cede, de unos 1,2 millones de kilos a 948.000, y este año no hay capturas de vieira por la veda. Las cifras muestran hasta qué punto los ingresos dependen de cada recurso, de los periodos de extracción permitidos y del estado del medio.

O Grove, Cambados y Carril apuestan por la Navidad

Las cofradías de O Grove, Cambados y Carril confían en que los próximos meses mejoren los números. La centolla, la volandeira y la zamburiña son los productos con los que esperan reforzar las ventas en las fiestas, aunque dependerá de las capturas, de los precios en subasta y de la demanda de marisco.

Una buena campaña puede aliviar las pérdidas, pero no sustituye la recuperación de la almeja. Detrás de las cifras hay mariscadoras y mariscadores, cofradías, compradores, distribuidores y negocios de toda la ría, de modo que la caída de capturas se nota en toda la cadena.

El futuro del marisqueo en Arousa

Lo que muestran las lonjas es algo más que una mala campaña: la vulnerabilidad de los bancos marisqueros ante lluvias prolongadas y cambios en la calidad del agua. Las siembras y las ayudas ayudarán, pero su éxito dependerá de que los ejemplares sobrevivan, de que los hábitats se recuperen y de que el medio permita completar el crecimiento.

El reto de los próximos años será compaginar la recuperación del recurso con la viabilidad económica de las cofradías. La Navidad puede dar un respiro; la regeneración de los bancos será una tarea larga de la que dependen el empleo y buena parte de la economía de la ría de Arousa.

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