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Cangas · Playas

Las boyas de las playas de Cangas siguen sin retirarse en otoño tras instalarse tarde este verano

El balizamiento llegó a las playas a mediados de julio y todavía quedan elementos en los arenales en octubre. Los daños en boyas y anclajes abren interrogantes sobre el coste final del servicio.

Boyas de colores apiladas junto al mar, imagen de archivo de material de balizamiento
Foto: Martin Cox from Benicasim, España · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Las playas de Cangas continúan en octubre con parte del material de balizamiento marítimo sin retirar, semanas después del final de la temporada de baño. Boyas varadas, cabos sueltos y bloques de hormigón desplazados por los temporales forman parte de la situación denunciada en distintos arenales del municipio, que vuelve a poner el foco en la planificación de un servicio esencial para la seguridad de los bañistas.

El problema arrastra ya varios meses. Cangas comenzó el verano sin las boyas que delimitan las zonas de baño y la instalación no empezó hasta mediados de julio. Ahora, con el otoño avanzado, la retirada del material tampoco se habría completado, lo que plantea dudas sobre la organización de los trabajos y la previsión necesaria para evitar daños y gastos adicionales.

Un servicio que llegó tarde a las playas de Cangas

La temporada de baño arrancó sin balizamiento después de que quedase desierta la primera licitación del servicio. El presupuesto inicial del Concello, de 15.000 euros, fue considerado insuficiente por la empresa que venía realizando estos trabajos, que estimaba que el coste necesario se situaba entre los 35.000 y los 40.000 euros.

La falta de señalización se prolongó durante las primeras semanas del verano, cuando las playas ya recibían usuarios y las embarcaciones compartían el espacio marítimo con los bañistas. La ausencia de boyas generó preocupación por la delimitación de las zonas de baño y la seguridad en las proximidades de la orilla.

La instalación comenzó finalmente a mediados de julio, cuando buena parte de la temporada estival ya estaba en marcha. El retraso inicial dejó así una parte importante del verano sin un servicio que debía estar preparado desde el comienzo de la época de mayor afluencia a las playas.

Boyas y anclajes deteriorados tras los temporales

A los problemas de calendario se sumaron las críticas sobre el estado de algunos elementos instalados. Durante el verano se señalaron boyas torcidas o inestables, anclajes cuestionados y bloques de hormigón de unos 30 kilos. También se informó de elementos que habían acabado a la deriva por la ría de Pontevedra.

Ahora, el paso de los temporales habría desplazado o deteriorado parte del material, mientras algunos elementos continúan en los arenales sin que se haya completado su retirada, según las denuncias publicadas sobre la situación.

Dejar pasar el tiempo sin recoger o asegurar adecuadamente estas instalaciones puede complicar las labores posteriores de recuperación y conservación. Además, los cabos sueltos, los anclajes desplazados y las boyas varadas afectan a la imagen de las playas y pueden generar nuevas necesidades de intervención.

¿Cuánto costará finalmente el balizamiento de Cangas?

Una de las principales incógnitas es el coste total que acabará teniendo el servicio. Al presupuesto inicial de la contratación se pueden sumar, si corresponde, los gastos derivados de recuperar, reparar o sustituir los elementos deteriorados, así como los trabajos necesarios para retirar el material que permanece en las playas.

Por ahora, no se dispone de una cuantificación confirmada de los daños ni del importe definitivo que podrían representar estas actuaciones adicionales. Tampoco se puede determinar qué parte de los posibles costes correspondería a la empresa contratada y cuál, en su caso, debería asumir el Concello.

La situación pone de relieve la importancia de planificar no solo la instalación del balizamiento, sino también su mantenimiento durante el verano y su retirada al terminar la temporada. Una previsión adecuada de estas fases resulta fundamental para evitar pérdidas de material y gastos que podrían haberse reducido con una gestión más coordinada.

Una retirada que se prolonga más allá de la temporada de baño

La permanencia de las boyas en octubre prolonga una incidencia que comenzó con el retraso en la contratación y la instalación del servicio. La llegada del otoño y los temporales hacen especialmente importante revisar el estado de los anclajes y retirar los elementos que ya no son necesarios.

La cuestión pendiente es conocer cuándo se completará la retirada, qué material se ha perdido o deteriorado y cuánto costará finalmente todo el operativo.

En Cangas, el balance del balizamiento de este año deja así varias cuestiones por aclarar: un servicio que no estuvo disponible desde el inicio del verano, una instalación que recibió críticas por sus condiciones y una retirada que sigue pendiente semanas después del final de la temporada de baño.

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