La Mancomunidad de Montes de O Baixo Miño pondrá en marcha un proyecto piloto de vigilancia preventiva y detección temprana de incendios forestales, en colaboración con la Consellería de Medio Rural. La iniciativa busca mejorar la capacidad de respuesta ante posibles conatos y agilizar la comunicación con el dispositivo autonómico de prevención y defensa contra el fuego.
El proyecto contempla la creación de equipos de vigilancia durante la temporada de verano, formados por personas vinculadas a las comunidades de montes de la comarca. Su conocimiento directo del territorio permitirá identificar con mayor rapidez columnas de humo, conatos o situaciones de riesgo y trasladar los avisos a los servicios de emergencias.
La iniciativa comenzó con una jornada formativa celebrada en Tomiño, organizada por la Mancomunidad de Montes de O Baixo Miño con el apoyo técnico del distrito forestal XVIII Vigo-Baixo Miño y de integrantes de la Unidad de Directores de Extinción (UDEX) de la Xunta. En el encuentro participó también el director general de Defensa del Monte, Manuel Francisco.
Una red de vigilancia desde el propio territorio
Durante la jornada se presentó además la red «Ojos en el Monte», un proyecto de vigilancia y participación ciudadana impulsado desde las propias comunidades vecinales del Baixo Miño y respaldado por la Xunta.
El objetivo es recuperar la implicación directa de la población en el cuidado del territorio y reforzar la prevención. La detección rápida de un incendio puede resultar determinante para evitar que un pequeño conato termine convirtiéndose en un fuego de mayores dimensiones.
Desde Medio Rural recuerdan que, pese al incremento de los medios técnicos y humanos disponibles para combatir los incendios, la prevención continúa siendo una de las principales herramientas para reducir su impacto. La gestión de la vegetación, el mantenimiento de los montes y la vigilancia del territorio resultan fundamentales antes de que llegue la emergencia.
El director general de Defensa del Monte también destacó la utilidad de actuaciones como las quemas prescritas realizadas por profesionales, destinadas a reducir la cantidad de combustible vegetal disponible y, con ello, el riesgo de propagación de grandes incendios.
Las comunidades de montes, clave en la prevención
La Xunta puso en valor el papel de las comunidades de montes vecinales en mano común, que conocen de primera mano los accesos, puntos de agua y zonas especialmente vulnerables de sus territorios.
En Galicia existen alrededor de 650.000 hectáreas de monte vecinal en mano común, gestionadas por unas 3.000 comunidades. Esta superficie representa aproximadamente una quinta parte del territorio gallego.
En el caso del Baixo Miño, la colaboración entre estas entidades y los servicios públicos de prevención pretende crear una red más próxima al terreno, capaz de detectar rápidamente cualquier incidencia y comunicarla a los equipos especializados.
La jornada sirvió también para insistir en la importancia de la responsabilidad colectiva en la protección del monte, especialmente en una comunidad donde una parte importante de los incendios está relacionada con la actividad humana.
La iniciativa supone así un nuevo paso para reforzar la prevención en el Baixo Miño y aprovechar el conocimiento de quienes viven y trabajan en el territorio para actuar cuanto antes ante cualquier señal de incendio.